Fugitivo en caso de soborno masivo de la Marina de EE.UU fue atrapado en Venezuela

El arresto de «Fat Leonard» se produjo en la víspera de su sentencia programada en un tribunal federal de California por un plan de soborno que duró más de una década e involucró a decenas de oficiales de la Marina de los EEUU.

Antilavadodedinero / Vozdeamerica

Un contratista de defensa de Malasia apodado «Fat Leonard» que orquestó uno de los escándalos de soborno más grandes en la historia militar de Estados Unidos fue arrestado en Venezuela después de huir antes de su sentencia, dijeron las autoridades el miércoles.

La persecución internacional de Leonard Glenn Francis terminó con su arresto por parte de las autoridades venezolanas el martes por la mañana en el aeropuerto de Caracas cuando estaba a punto de abordar un avión para otro país, dijo el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos.

El director general de Interpol Venezuela, Carlos Gárate Rondón, dijo en un comunicado publicado en Instagram que Francisco llegó a Venezuela desde México. Rondón dijo que se dirigía a Rusia.

El arresto se produjo en la víspera de su sentencia programada en un tribunal federal de California por un plan de soborno que duró más de una década e involucró a decenas de oficiales de la Marina de Estados Unidos.

No hubo información inmediata sobre cuándo podría ser extraditado a Estados Unidos.

Francis estaba bajo arresto domiciliario en San Diego cuando se cortó la tobillera con GPS y escapó el 4 de septiembre. Diez agencias estadounidenses buscaron a Francis y las autoridades emitieron una recompensa de 40.000 dólares por su arresto.

Las autoridades estadounidenses también emitieron una notificación roja, que solicita a las fuerzas del orden público de todo el mundo que arresten provisionalmente a alguien con posibilidad de extradición. Malasia y Singapur tienen acuerdos de extradición con Estados Unidos.

Francis se declaró culpable en 2015 de ofrecer servicios de prostitución, hoteles de lujo, cigarros, comidas gourmet y más de 500.000 dólares en sobornos a funcionarios de la Marina y otros para ayudar a su empresa de servicio de barcos con sede en Singapur, Glenn Defense Marine Asia Ltd. o GDMA.

Los fiscales dijeron que la compañía le cobró a la Marina por lo menos 35 millones de dólares por dar servicio a los barcos, muchos de los cuales fueron enviados a puertos que él controlaba en el Pacífico.

A Francis se le permitió permanecer en confinamiento domiciliario para recibir atención médica mientras cooperaba con la fiscalía. Con su ayuda, los fiscales aseguraron las condenas de 33 de los 34 acusados, incluidos más de dos docenas de oficiales de la Marina.

Quién es Fat Leonard

Con sus 158 kilos de peso, el empresario de Malasia se había ganado el apodo de «Fat Leonard» (Leonard el gordo).

Pero también era conocido en los círculos navales como «Leonard the Legend» (Leonard el legendario).

Francis fue el autor intelectual de un extenso esquema de soborno que operaba a través de su compañía, con sede en Singapur, que prestaba servicios a la Flota del Pacífico de la Marina de los EE.UU.

Leonard Glenn Francis

Su compañía, un negocio de la familia llamado Glenn Defense Marine Asia Ltd. o GDMA, suministraba alimentos, agua y combustible a los barcos.

Y con lo que algunos comentaristas describen como «su enorme personalidad jovial», el contratista pronto se consiguió favores y negocios en toda Asia, haciéndose rico cortejando a los comandantes de la Marina estadounidense con fiestas y lujosos regalos.

«Las herramientas de su oficio incluían whisky, puros cubanos, lechones españoles, terneras de Kobe y lo que los fiscales describieron como ´un carrusel giratorio de prostitutas’, bolsos de diseñador, boletos para ver a Lady Gaga, desfiles de moda de Gucci y dinero en efectivo,todo para ganar el reabastecimiento de un barco o la administración de contratos en todo el sudeste asiático», escribe Edward Helmore, reportero del diario The Guardian.

Así, el empresario se convirtió en el punto de contacto principal para los barcos de la Marina de los EE.UU. en los puertos de Asia durante más de dos décadas. A menudo aparecía fotografiado cenando y bebiendo con altos mandos estadounidenses.

Fue arrestado en 2013 y en 2015 se declaró culpable y admitió que había ofrecido más de US$500.000 en sobornos en efectivo a oficiales de la Marina, contratistas de defensa y otras personas que ayudaron en su esquema.

Se dijo que utilizó su influencia para lograr que los comandantes dirigieran sus barcos -principalmente los de la Séptima Flota de la Marina, la más grande de las flotas desplegadas- hacia los puertos que controlaba para poder encubrir cargamentos falsos.

Los fiscales afirman que estafó a la Marina por al menos US$35 millones y la investigación colocó bajo escrutinio a unos 60 almirantes y 550 oficiales por aceptar sobornos.

Más de 30 oficiales y contratistas de la Marina han sido condenados o declarados culpables de cargos de corrupción.

El USS Blue Ridge de la Séptima Flota de EE.UU
Pie de foto,El USS Blue Ridge de la Séptima Flota de EE.UU., del cual numerosos oficiales fueron sobornados.

Su empresa no sólo tuvo negocios con la Marina estadounidense. También suministraba servicios a las armadas de Reino Unido, Francia, México, India y Países Bajos.

Según The Guardian, Francis contaba con una flota de 50 embarcaciones, incluido un buque de guerra británico fuera de servicio, el RFA Sir Lancelot, que rebautizó como Glenn Braveheart y convirtió en un barco de fiestas en el que prostitutas daban la bienvenida los oficiales estadounidenses.

Arresto domiciliario y huida

Mientras Francis estaba bajo custodia, fue hospitalizado y tratado por cáncer renal y otros problemas médicos, y se le sometió a procedimientos no especificados, según las transcripciones judiciales.

Después de salir del hospital, el juez le permitió quedarse en un condominio en San Diego, California, en 2018 para continuar recibiendo atención médica allí, pero se le ordenó usar un grillete electrónico de GPS en el tobillo y tener guardias de seguridad las 24 horas.

Pero el 4 de septiembre, la policía acudió a su casa después de que se detectaran problemas con su grillete electrónico.

«Al llegar se dieron cuenta de que no había nadie en casa», le dijo a los periodistas en ese momento el portavoz del alguacil estadounidense, Omar Castillo.

Agregó que los vecinos dijeron que camiones de mudanza habían entrado y salido de la propiedad en las últimas semanas.

Su recaptura es el último capítulo de un vergonzoso escándalo para la Marina de los EE.UU., un caso que el Departamento de Justicia ha descrito como un fraude colosal que involucra decenas de millones de dólares.

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