El imparable avance de las mujeres en el narcotráfico

Los casos de varias mujeres involucradas en el crimen organizado son un reflejo de lo que ocurre en la sociedad, donde ellas ocupan roles cada vez más importantes como espías,  jefas y socias de poderosos carteles. En 2018 había más de 3,000 mujeres en prisiones mexicanas por delitos relacionados con drogas, cifra en ascenso.

Por Univisión/ALD1

Varias mujeres realizando distintos roles dentro de los carteles la opacaron recientemente: desde asesinas a sueldo que se enfrentan a militares mexicanos, transportistas que se adentran en aguas internacionales y hasta la jefa de una célula que movió toneladas de cocaína de Colombia a EEUU.

Un ejemplo de ellos, es Luz Irene Fajardo Campos, alias ‘La Doña’, ‘La Comadre’ y ‘La Madrina’, es la que más alto ha llegado en el mundo del hampa en los últimos años. Pasó mucho tiempo para que otra mujer alcanzara ese nivel desde que cayeron las duras del narco internacional: la colombiana Griselda Blanco, ‘La Viuda Negra’; la mexicana Sandra Ávila Beltrán, ‘La Reina del Pacífico’; y la guatemalteca Marllory Chacón, ‘La Reina del Sur’.

Antes de la Navidad de 2019, Fajardo Campos fue condenada en una corte de Washington DC por estar al frente de un imperio criminal que traficaba enormes cargamentos de cocaína y metanfetamina en Colombia, Honduras, México y otros países con la intención de llevarlos hacia Estados Unidos. Durante dos décadas trabajó en sociedad con el poderoso Cartel de Sinaloa, en cuya cúpula solo hay hombres.

“Ella obtuvo cocaína directamente de Colombia, contrató a pilotos y negoció la compra de aviones para llevar por aire la cocaína a Centroamérica y México”, detalla un comunicado del Departamento de Justicia (DOJ).

“Se asoció con otros traficantes en el Cartel de Sinaloa y con sus hijos para una mayor distribución de la cocaína en Estados Unidos”, agrega la dependencia.

‘La Doña’ también supervisó la importación de precursores químicos en México, que usó para elaborar metanfetamina en un laboratorio ubicado en el desierto a las afueras de Hermosillo, Sonora. Su droga se consumía en Arizona, Mississippi y en varios lugares de EEUU, según la acusación federal.

Como otros grandes capos extraditados que reconocen no tienen más opción que negociar una condena menor con el gobierno estadounidense, ‘La Doña’ se declaró culpable.

“Esta historia nos habla de una mujer que estuvo llevando operaciones transnacionales. Hablamos de la producción de cocaína en Colombia, su paso por Centroamérica y la vinculación con diferentes grupos que transportan y que venden la droga en México y Estados Unidos”.

Correa explica que el caso de Fajardo Campos y de tantas otras mujeres que se involucraron en el crimen organizado es reflejo de lo que ocurre en la sociedad, donde ellas ocupan cada vez roles más importantes en distintos ámbitos.

“No se puede ver como algo separado. La tecnología, el avance de los derechos civiles y el gran papel que han jugado estos grupos feministas les han permitido salir de sus casas y dejar los roles tradicionales. Porque ya no es la fuerza física la que determina la actividad de la mujer, sino que están cada vez más en actividades preponderantes”, mencionó la profesora.

“No me sorprende ver a más mujeres en roles de liderazgo en los carteles, inclusive como sicarias, ‘halconas’ (vigilantes) y como enlaces (mensajeras). No solo están con organizaciones que transportan droga, sino en otras que se dedican a la extorsión, secuestro, robo de hidrocarburos y al tráfico de personas”, añade.

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