Ejecutivo del sur de la Florida es acusado en un caso masivo de lavado de dinero

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El propietario de una empresa de transportes que traslada oro por todo el país fue acusado en un caso de lavado de dinero masivo que se extiende desde América Latina hasta el sur de la Florida y que sigue sacudiendo a la industria de los metales preciosos cuatro años después de que se presentara la acusación inicial en Miami.

Antilavadodedinero / elnuevoherald

Jesús Gabriel Rodríguez, Jr., director general de la empresa de camiones blindados Transvalue Inc. con sede en Doral, es el más reciente acusado en la conspiración multimillonaria en la que, según las autoridades, se sacaban cargamentos de oro de contrabando de países extranjeros con documentación falsificada para engañar a los funcionarios de Aduanas de Estados Unidos en el Miami International Airport haciéndoles creer que eran legítimos.

Rodríguez, de 45 años, está acusado de participar en una parte de la trama de contrabando internacional al coordinar una operación de oro de $140 millones diseñada para lavar dinero en efectivo con presuntos vínculos con actividades delictivas, dijeron fiscales federales de Miami. No fue posible contactar con Rodríguez para que hiciera comentarios en su empresa el miércoles por la mañana. Tiene previsto entregarse a las autoridades y comparecer por primera vez ante el tribunal federal de Miami el jueves, dijo la Procuraduría General de Estados Unidos.

Según una declaración jurada de denuncia penal desvelada a última hora del martes, Rodríguez se valió de su experiencia y sus contactos para orquestar la importación de miles de kilos de oro de origen ilícito que fueron trasladados a Estados Unidos desde Curazao entre marzo de 2015 y septiembre de 2016. Curazao, una isla caribeña frente a la costa de Venezuela que forma parte del Reino de los Países Bajos, no tiene minas de oro.

Rodríguez está acusado de conspirar con vendedores de oro en el Caribe, aunque el origen del metal amarillo no está claro en la denuncia. El origen del oro pudiera ser Venezuela, Perú o Colombia, países ricos en oro pero plagados de corrupción en el comercio de metales preciosos, según las autoridades estadounidenses.

Los compradores del oro eran co-conspiradores con sede en el sur de la Florida y América Latina que ganaban comisiones al procurar oro para NTR Metals, una empresa con sede en Doral cuyos tres principales negociadores fueron acusados en una conspiración de lavado de dinero de $3,600 millones en 2017, se declararon culpables y cumplieron prisión.

NTR Metals era propiedad de la empresa matriz de Dallas, Elemetal, que se declaró culpable de no mantener un sólido programa contra el lavado de dinero y pagó una multa de $15 millones al gobierno de Estados Unidos. La mayor parte del oro importado por NTR Metals se extraía ilegalmente en Perú y se transportaba de contrabando en ese país o se desviaba a través de otras naciones sudamericanas, como Ecuador, Bolivia, Argentina y Chile, según la investigación llevada a cabo por Homeland Security Investigations junto con el FBI y la Drug Enforcement Administration.

Además de NTR Metals y su empresa matriz, las autoridades también acusaron a un exportador de oro peruano, a tres de sus socios y a un agente de aduanas con sede en Lima, todos ellos acusados de falsificar documentos y pagar sobornos a funcionarios para trasladar cargamentos del metal precioso a Miami.

En América Latina, los criminales ven la minería y el comercio de metales preciosos como un lucrativo negocio en crecimiento, cuidadosamente escondido de los consumidores estadounidenses que ostentan el oro alrededor de sus cuellos y dedos, pero no tienen idea de dónde proviene, o quién sale perjudicado, informó el Miami Herald en una serie de 2018, “Oro sucio, dinero limpio”. Los narcotraficantes, que ejercen control sobre los mineros de la selva amazónica, han aprovechado el comercio de oro porque el metal precioso es difícil de rastrear y, por lo tanto, es ideal para el lavado de dinero.

Además, la demanda de oro en Estados Unidos es tan fuerte como la de cocaína. NTR Metals, por ejemplo, era la filial de una importante refinería de oro estadounidense que suministraba a Apple y a otras 67 empresas de la lista Fortune 500, así como a Tiffany & Co., según un análisis del Herald de las declaraciones de las empresas. Dichas empresas alegaron que mantenían sólidos programas contra el lavado de capitales y que no habían cometido ninguna infracción.

Las autoridades estadounidenses dicen que NTR Metals, que tenía una pequeña refinería en Doral y una importante instalación de procesamiento en Ohio, no debía comprar oro procedente de Curazao como parte de su política contra el lavado de capitales. El país insular se utiliza habitualmente como punto de transbordo para el oro extraído ilegalmente en Sudamérica y sacado de ella, según las autoridades.

Rodríguez, director general de Transvalue, ayudó a sus cómplices a eludir la política de NTR Metals contra el lavado de capitales y a pasar el oro por las aduanas de Estados Unidos, trabajando para ocultar el origen ilegal del oro y sus conexiones con Curazao, según la denuncia penal presentada por el fiscal Walter Norkin.

La denuncia acusa a Rodríguez de dirigir los envíos de oro a través de diferentes países antes de que llegaran a su destino final en Miami. Los cargamentos de oro se enviaban de Curazao a Estados Unidos, luego iban a las Islas Caimán y volvían a Estados Unidos. Como resultado, el país exportador de oro parecía ser las Islas Caimán, lo cual era falso y estaba en la raíz del presunto esquema de lavado de dinero.

Según la denuncia, Rodríguez contrató a agentes para que pasaran el oro por la Aduana estadounidense en el Miami International Airtport, donde la documentación identificaba falsamente que el oro procedía de las Islas Caimán y no de Curazao. A continuación, Rodríguez utilizaba los camiones blindados de su empresa para transportar el oro de contrabando desde el MIA hasta la refinería de NTR Metals en Doral, según la denuncia.

Para pagar el oro sucio, se transfería dinero limpio a empresas propiedad de los co-conspiradores de Rodríguez, señaló Norkin, el fiscal.

Transvalue, que fue fundada a principios de los años 90, se vio envuelta en otro embrollo de oro décadas después cuando uno de sus camiones blindados fue asaltado por tres ladrones armados en una carretera de North Carolina. Uno de los camiones de la empresa transportaba 10 lingotes de oro de 26 libras que pertenecían a Republic Metals en Opa-locka y que se estaban enviando a otra refinería en Massachusetts en 2015.

Ni Transvalue ni Rodríguez estuvieron implicados en ese robo de oro de $5 millones. Solo uno de los lingotes de oro fue recuperado por el FBI, después de que un agente de empeño intentara traficarlo en, precisamente, NTR Metals en Doral. Los atracadores y algunos de sus asociados fueron acusados, pero nueve de los lingotes de oro fueron fundidos y revendidos a través de un joyero de Seybold Building de Miami.

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