Las estafas con tarjetas de crédito, débito y cheques de viaje se han disparado en internet en lo que va de década. Así lo demuestran las estadísticas de ciberdelincuencia publicadas por el Ministerio del Interior, que reflejan un incremento desmesurado de este tipo de delitos desde el año 2011 hasta 2016, último del que se tienen registros.

Así, en la provincia de Sevilla se ha pasado de 85 casos registrados en 2011 a 508 en 2016. Traducido a porcentajes, esto supone un incremento del 597%.

La evolución del año 2011 a 2012 ya supuso un crecimiento espectacular de este tipo de estafas. De los 85 casos denunciados en el año 2011 se pasó a los 320 del año siguiente. En 2013 la cifra siguió subiendo hasta alcanzar los 44. En 2014 se registró la cifra más alta hasta hoy reconocida por las Fuerzas de Seguridad. Fueron 582 las estafas con tarjetas de crédito o débito y cheques de viaje denunciadas a la Policía Nacional y la Guardia Civil en la provincia de Sevilla.

Es decir, una media de casi dos casos diarios. En 2015 la estadística volvió a bajar hasta los 394 delitos y en 2016 creció otra vez hasta los 508.

Existen muchos tipos de fraude relacionados con tarjetas de crédito y además van evolucionando en el tiempo. El caso más común es cuando se utiliza información robada. No es necesario tener la tarjeta física para poder cometer esta estafa, ya que los delincuentes acceden ilegalmente a la cuenta bancaria para poder hacer la operación. Lo hacen suplantando la identidad del titular. El método más frecuente es conocido comophising, que suele consistir en el envío de correos electrónicos simulando una web de una entidad financiera para que la víctima introduzca sus datos en ella creyendo que está en la página oficial de su banco.

Una vez que los estafadores tienen los datos de la tarjeta de crédito o débito de la víctima pueden hacer todas las compras que quieran. Cuando las operaciones estén autorizadas, ya no hay marcha atrás. Sólo se rechaza si el saldo es insuficiente.

El phising no sólo se utiliza contra los bancos. En Sevilla, hace dos años, la Policía detuvo a tres personas que clonaban páginas web de una conocida multinacional fabricante de dispositivos electrónicos con la finalidad de obtener las credenciales necesarias para desbloquear teléfonos móviles y tabletas robados previamente. Los arrestados regentaban un establecimiento dedicado a la venta y reparación de móviles y ordenadores, donde receptaban los dispositivos sustraídos o extraviados por sus propietarios.

Las investigaciones se iniciaron a raíz de una denuncia presentada en Málaga por un ciudadano al que le habían sustraído su teléfono móvil en la Feria de Sevilla en 2015, y que había recibido posteriormente un mensaje fraudulento solicitándole sus credenciales para desbloquear el terminal.

Tras cerca de un año de pesquisas se localizó a tres personas en Sevilla -una pareja nicaragüense y un ciudadano español-, que, con multitud de datos falsos, habían creado la infraestructura de los mensajes telefónicos y la página web fraudulenta idéntica a la de la multinacional suplantada.

Los investigados regentaban un comercio dedicado supuestamente a la venta y reparación de teléfonos móviles y ordenadores, en el que se recibían multitud de terminales robados para, a través de este tipo de ingeniería social, desbloquearlos, restaurarlos a valores de fábrica y venderlos.

Otras estafas relacionadas con internet muy comunes son las de los alquileres vacacionales. El pasado mes de noviembre, la Policía Nacional detuvo a cinco personas y tomó declaración como investigadas a otras dos por estafar a través de portales de compraventa en internet.

La estafa, cometida en Dos Hermanas, habría causado un perjuicio económico de unos 7.000 euros. Cuatro meses antes, los agentes del grupo de Delitos Económicos de esta ciudad tuvieron conocimiento a través de una denuncia de una posible estafa realizada a través de una página web de compraventa y alquileres y en la cual la víctima manifestó que, tras contactar con el anunciante, realizó una transferencia por un importe de 200 euros en concepto de reserva.

Una vez realizada dicha reserva, cualquier otro contacto con la persona arrendadora resultó imposible, no pudiendo recuperar el dinero adelantado ni disfrutar del apartamento. Las gestiones realizadas por parte de los agentes determinaron la existencia de un total de 28 denuncias, 21 de las cuales eran de vecinos de Sevilla y los siete restantes de Dos Hermanas.

Los investigadores pudieron establecer un modus operandi similar en todas las denuncias, consistente en ofrecer a través de plataformas de internet muy conocidas viviendas vacacionales en distintos puntos de la costa andaluza, principalmente Cádiz, Huelva y Málaga. Una vez establecido el contacto, solicitaban a las víctimas una cantidad en concepto de reserva y, tras recibir la transferencias, retiraban el anuncio e impedían cualquier tipo de contacto telefónico o por mensajería, momento en el que las víctimas se percataban de la posible estafa.

Esta investigación de la Policía Nacional coincidió en el tiempo con otra de la Guardia Civil que puso de manifiesto que en internet puede estafarse con cualquier objeto, no sólo con los alquileres vacacionales. El instituto armado detuvo a dos jóvenes vecinos de Sevilla por anunciar y vender un robot de cocina que nunca entregaron a pesar de cobrar el importe de su venta. Los hechos ocurrieron en agosto de 2017, cuando una mujer residente en la provincia de Burgos denunciaba esta estafa a través de internet, al intentar adquirir un robot de cocina anunciado en una página.

El precio de la transacción era de 600 euros, por lo que tras contactar con los supuestos propietarios del anuncio realizó dos ingresos hasta completar el importe convenido, si bien nunca recibió el artículo elegido.

Estas estafas son, junto a las amenazas, el tipo delictivo más frecuente en internet y suponen una sexta parte del total de los delitos cibernéticos cometidos en la provincia de Sevilla. En 2016 se registraron 2.939 denuncias relacionadas con la ciberdelincuencia. También aquí se aprecia una importante evolución, puesto que desde el año 2011 hasta 2016 estos delitos crecieron alrededor de un 70%, pasando de 1.723 casos a 2.939.

ALD/Diariodesevilla