Dicen que hay que dudar hasta de lo obvio, pero cuando se trata de dinero, es muy fácil confundirse y caer en trampas. Sobre todo cuando están tan bien armadas, que nadie dudaría que son reales.

Aquella mañana todo era normal para Ernesto, mientras desayunaba en el comedor de su casa recibió una alerta a través de un mensaje corto de texto (SMS). Se le informaba que se había realizado una compra con su tarjeta por 9 mil pesos y le pedían que de no reconocerla contestara el mensaje con cancelar.

Para él fue confuso, le parecía raro que le pidieran contestar el mensaje, pero también estaba acostumbrado a que su banco le mandara notificaciones por esta vía, así que respondió.

Después recibió una llamada, todo el discurso no dejaba lugar a duda, eran empleados del banco, pero Ernesto decidió llamar al mismo tiempo al teléfono detrás de su tarjeta, el de atención a clientes.

Gracias a esa acción, Ernesto evitó ser víctima de un fraude. Lo peor de todo es que él mismo proporcionaría sus datos, para que los estafadores tuvieran acceso a sus cuentas personales.

En la llamada del banco, del banco real, la asesora pidió a Ernesto colgar en la llamada que había recibido a su celular, pues estaba a punto de ser estafado. Le comentó que su modus operandi era hacerse pasar por el banco para solicitarle información como número de tarjeta, código de verificación, incluso sus claves, y así tener acceso a sus recursos.

Vishing

Lo que le pasó a Ernesto es un fraude llamado vishing, en el cual los delincuentes buscan usurpar la identidad del banco. Las personas confían en que efectivamente se trata de su institución financiera y les otorgan datos financieros sin notar que están siendo víctimas de un fraude.

Mario Di Costanzo Armenta, presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), explicó que al contestar el mensaje de texto el tarjetahabiente está estableciendo comunicación con los defraudadores, en ese momento ellos comienzan la puesta en escena para confundir y obtener datos personales, de tal manera, que la víctima no tenga duda de su identidad.

De acuerdo con información de la Condusef, al tercer trimestre del año se recibieron 6 millones de quejas contra el sector bancario, de las cuales casi 5 millones se originaron por posible fraude, de éstas últimas la mitad fueron por fraudes cibernéticos.

Sujeto activo

Di Costanzo Armenta establece que, primero que nada, debemos tener presente que las instituciones financieras no solicitan información personal por correo, mensajes, ni mucho menos mandan ligas para activar o reactivar cuentas.

En caso de estar suscritos a sistemas de alertas, por correo o mensajes, y recibir un SMS de este tipo, en el que solicitan contestar, lo primero que se debe hacer es establecer comunicación con el banco.

ALD