Carlos Dorado, marido de Ana Gabriela Pizzorni, conocido como uno de los cambista del presidente Nicolás Maduro, es procedente de una de las grandes dinastías de Venezuela, ha empezado a encontrar problemas en España, tras que el Banco de España primero y después la Audiencia Nacional le impedían que entrara en el sector financiero por sus antecedentes ‘offshore’.

Carlos Dorado es un empresario tremendamente rico, Vive a caballo entre Puerto Rico, Miami, Caracas y Madrid. Fundó la Asociación de Jóvenes Empresarios y se casó con Gabriela Pizzorni, hija de Mario Pizzorni, fundador del banco Italo.

“Ha apoyado a Maduro, como antes financió a la oposición. Es decir, está con dios y el diablo, dependiendo de quién le acerca mejores condiciones para sus negocios. El chavismo tiene 20 años y una élite económica propia. No le conviene tenerlos de enemigos, siendo como es su principal audiencia“, explica el periodista Víctor Amaya, autor de un perfil sobre Dorado. Cuando en 2013 Luis Figo y Míchel Salgado se reunieron con Maduro con ocasión de un partido benéfico en Venezuela, en el encuentro protocolario estaba Dorado.

En la capital de España, Dorado adquirió en 2015 el edificio que ocupa el número 87 de la calle Velázquez. En junio de 2016, compró un edificio en Montalbán 11, junto al Retiro. Comenzó a rehabilitarlo en 2017 y espera terminarlo en 2019. La sociedad que lo construye ha recibido avales del Banco Santander por un importe de 4,2 millones de euros, según las cuentas de la empresa.

El sector de las remesas está regulado y se exige a sus directivos idoneidad y que no haya antecedentes de blanqueo. Ante la insistencia del regulador, Mundial Envíos admitió que el 67,25% de la empresa pasaba a pertenecer a Gabriela Pizzorni, Carlos Rafael Dorado Fernández y Maximilian Mario Matalón Pizzorni, al controlar estos Italcambio. Entonces, el Banco de España pidió al Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac) “si tenía conocimiento de alguna circunstancia que pudiera afectar a la honorabilidad del Grupo Italcambio y/o sus propietarios”.

La respuesta del Sepblac fue que “los adquirentes poseen un amplio ‘holding’ de personas jurídicas, en su mayoría patrimoniales, que, en algún caso, parecen tener por objeto negocios de una mayor exposición al riesgo de blanqueo, al haber sido constituidas en un paraíso fiscal”.

Comenzó entonces una serie de comunicaciones con las autoridades de Venezuela y Puerto Rico. Finalmente, en enero de 2016, la comisión ejecutiva del Banco de España declaró que “los nuevos accionistas y administradores de Mundial carecían de la idoneidad necesaria para ostentar una participación significativa en la entidad, requiriéndoles la reducción de dicha participación y el cese en los cargos”.

El veto del Banco de España a Dorado coincide con el aumento del control por parte del Gobierno al desembarco del dinero procedente de Venezuela.

ALD/ElCooperante

 

25/09/2018