China juzgará a un exfuncionario corrupto que estaba "obsesionado con la adivinación", informó el principal órgano anticorrupción de China, en una nueva advertencia para que los burócratas dejen su afición por lo que el Partido Comunista Chino (PCCh) considera una superstición.

Wu Dehua, quien trabajó en el distrito de Yubei de la ciudad suroccidental de Chongqing, fue expulsado del PCCh y entregado a las autoridades tras darse por probadas serias violaciones de la disciplina del partido, según anunció la Comisión Central para la Inspección de Disciplina en su sitio web.

Entre las transgresiones de Wu se encuentra "su obsesión con la adivinación y otras prácticas relacionadas con la clarividencia", así como un intento de crear sus propias enseñanzas "falaces y malvadas", según el órgano disciplinario.

También se le acusa de aceptar sobornos, difundir rumores políticos, intercambiar poder por dinero y dinero por sexo, y coleccionar "revistas reaccionarias".

Aunque la comisión no ha especificado qué tipo de revistas coleccionaba Wu, se trata de un término con el que el PPCh solía referirse en el pasado a quienes consideraba que tenían ideas conservadoras o anticomunistas.

La creencia clandestina en las prácticas ocultas, como la geomancia y la adivinación, está tan extendida entre los funcionarios del partido que los medios oficiales han emitido en los últimos años numerosas advertencias el respecto.

"Los falsos maestros y los falsos milagreros tienen acceso a los más altos niveles", decía a fines de 2013 el diario Daily Guangming.

Wu Zhongmin, profesor de la Escuela Central del Partido, en la que se forman los nuevos cuadros políticos, dijo el año pasado al periódico oficial Beijing News que la corrupción muchas veces va de la mano de la superstición, ya que los funcionarios corruptos suelen recurrir a la magia para aplacar a los dioses por sus delitos.

Sin embargo, la práctica se ha vuelto cada vez más arriesgada desde la llegada al poder del presidente, Xi Jinping, y su campaña de "tolerancia cero" contra la corrupción, que ha supuesto sanciones contra 1,4 millones de funcionarios.

Tal vez el caso más famoso ocurrido en los últimos años fue el relativo al poderoso exministro de Seguridad, Zhou Yongkang, condenado a cadena perpetua por corrupción y también por haber filtrado secretos de Estado a un famoso adivino y curandero llamado Cao Yongzheng.

ALD/EFE 

10/08/2018