México es uno de los países con los que Italia quiere renovar sus acuerdos de cooperación judicial para mejorar y acelerar el combate a la criminalidad organizada trasnacional, capaz de mover dinero ilegal en muy poco tiempo, confirmó el procurador italiano antimafia Federico Cafiero de Raho.

Nombrado en noviembre pasado al frente de la procuraduría italiana Antimafia y Antiterrorismo en sustitución de Franco Roberti, Cafiero de Raho dijo en entrevista con Notimex que planea visitar México en 2018 en el marco del fortalecimiento de los convenios de cooperación judicial bilateral.

“En la época de internet y de otros avances tecnológicos las organizaciones criminales logran comunicarse con mensajes veloces, instantáneos”, resaltó. Por ello, señaló que las autoridades judiciales y de policía, cuyo objetivo es combatir a la criminalidad organizada, no pueden seguir comunicándose a través de cartas rogatorias (solicitudes formales del tribunal de un país al de otro en relación con algún tipo de asistencia judicial) u otros instrumentos lentos.

“Existe la necesidad de que una autoridad que investiga algún delito pueda conocer inmediatamente a su interlocutor y establecer estrategias eficaces”, destacó. Insistió que en el caso de que se llegasen a detectar contactos entre la criminalidad italiana y la mexicana, ello debe ser inmediatamente reportado de un país a otro y la autoridad que recibe la información tiene que abrir rápidamente las investigaciones y superar la velocidad de los grupos delictivos.

Según Cafiro de Raho, el primer paso en la lucha contra el crimen organizado es justamente reforzar la cooperación entre los países en el intercambio de informaciones y datos. Señaló que las principales mafias italianas, como son la Cosa Nostra siciliana, la Camorra napolitana y la Ndrangheta calabresa colaboran entre sí y con otras organziaciones criminales extranjeras para controlar el tráfico de drogas internacional.

“Los cárteles mexicanos a veces entran en sociedad con la Ndrangheta”, confirmó. Dijo que ha habido investigaciones en las que ha quedado clara la participación de los cárteles mexicanos en la venta de sustancias estupefacientes y en el manejo de tráficos internacionales de gran relevancia. “Con la ayuda de la DEA (la agencia antidrogas de Estados Unidos) y del FBI (su Oficina Federal de Investigaciones) hemos podido realizar investigaciones sobre la colaboración de la Ndrangheta con cárteles mexicanos”, subrayó. Sin embargo, dijo que la mafia calabresa, considerada actualmente una de las principales organzaciones traficantes de cocaína en Europa, maneja directamente la compra-venta de las sustancias estupefacientes con los países poductores y tiene a sus propios emisarios en Colombia, Costa Rica o Panamá. Y en lo que se refiere a la situación de Cosa Nostra tras la muerte de su principal “capo”, Salvatore “Totó” Riina en noviembre pasado, el procurador confirmó que existen “fermentos” para la sucesión del “jefe de todos los jefes”.

“Tras la muerte de Riina, que era el garante de los equilibrios al interior de Cosa Nostra, hay fermentos para la sucesión, pero no deberían determinar guerras intestinas porque atraerían la atención de las autoridades e impedirían los tráficos ilegales”, anotó.

Confirmó que el principal “capo”de la mafia siciliana todavía en libertad es Matteo Mssina Debaro, prófugo de la justicia desde 1993, pero quien no pertenece a la llamada familia de los corleoneses, responsabilizada de la ola de atentados que sacudieron al país en la década de los 90. Cafiero de Raho resaltó que las diferentes mafias italianas mantienen una estrategia de “imersión” para no llamar la atención y usan la violencia como último recurso.

“Donde el Estado es fuerte, las organzaciones criminales tienen un nivel bajo, aunque mantienen el control en el territorio de tráficos ilícitos de gran relevancia y de actividades económicas, que constituyen las terminales para el lavado de los fuertes ingresos derivados de negocios ilegales”, señaló. En ese marco, confirmó que una de las armas más eficaces en la lucha contra las organizaciones criminales en Italia es atacar los patrimonios mafiosos.

“Las últimas modificaciones al Código Antimafia permiten asignar los bienes confiscados a la sociedad, pues la estrategia del Estado es la de quitar a las mafias para dar a la población a través de la introducción de esos mismos bienes en un circuito legal”, indicó.

ALD/20minutos

10/01/2018