Tras casi 100 años de historia, el pasado mes de julio el Banco Popular decía adiós al cerrarse la mayor operación financiera de los últimos años en España, a coste cero para los contribuyentes y por un solo euro para el Banco Santander. Dos días antes de esta operación, el Gobierno de Canarias retiraba del Popular 608 millones de euros. Se trataba de la segunda administración o empresa pública que sacó más fondos en aquella decisiva semana.

Lo que ocurrió los días previos al cierre de esta maniobra que acabó con un banco que era ejemplo de rentabilidad y solvencia entra dentro de las mayores intrigas de nuestro país. José García Abad, presidente del Grupo Nuevo Lunes, editor de los semanarios El Nuevo Lunes, de economía y negocios, y El Siglo de Europa, analiza en su último libro, Cómo se hundió el Banco Popular, que ya está en Amazon y que esta semana llegará a las librerías, los entresijos de esta operación que dejó a más 300.000 accionistas y bonistas sin un euro en sus carteras. Según afirma García Abad en esta entrevista con DIARIO DE AVISOS, la fuga de fondos del Gobierno canario y otros privilegiados clientes fue “descarada” y solo se explica por una filtración del Gobierno central.

-¿Por qué un libro sobre esta operación?, ¿es que no se ha contado todo?

“Pues porque entendía que el hundimiento del sexto banco del país requería de una atención especial, precisamente porque no se estaba diciendo todo lo que había pasado realmente. La información que se estaba dando no era suficiente, a pesar de las consecuencias tan duras que causó esta operación para los más de 300.000 accionistas que lo dieron todo. Creo que tenían y tienen derecho a una información más precisa. Por eso empecé una investigación profunda para ver lo que realmente había pasado”.

-¿Entonces, qué fue lo que ocurrió para que un banco tan bien posicionado como el Popular cayera tan estrepitosamente?

“Yo creo que se produjo una confluencia de chapuzas, fraudes, intrigas y maldades que llevaron a la tormenta perfecta. No hay un solo culpable. El propio Luis Valls Taberner, que llevó al banco a la cúspide y lo colocó como una de las entidades financieras más rentables y seguras del mundo, tuvo algo que ver, pero justamente la caída del banco arranca cuando Luis Valls sufre la enfermedad de párkinson. A partir de ahí, comienza la decadencia del banco, avalada por los dos presidentes posteriores: Ángel Ron y Emilio Saracho.

A esto hay que unir las intrigas de un grupo de mexicanos, encabezado por Antonio del Valle, séptimo hombre más rico de México, que intentan hacerse con el control del banco”.

-¿La crisis no tuvo nada que ver?

“Sí, sí, claro. Esta es una de las razones de fondo, pero lo que le estoy diciendo son los responsables, entre los que incluyo, en algunos casos, al Banco de España y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), organismos que debían vigilar el proceso.

Porque estará conmigo en que un banco no se hunde en 24 horas. La entidad llevaba una agonía de 5 años, en los que estos organismos no hicieron nada. Y finalmente, le añado al listado de responsables al ministro de Economía, Luis de Guindos, que tiene su parte de responsabilidad al quitarse el muerto de encima como pudo y echar la culpa tanto al presidente de la CNMV como al Banco de España, y dejar que el asunto se resolviera, entendiendo por resolverse acabar con el banco, en Bruselas.

Estos son los culpables. Ahora, entre las razones de fondo que me preguntaba usted antes, está la decisión de meterse en la inversión inmobiliaria de una forma excesiva; sin podérselo permitir. Y me explico: muchos bancos del país se metieron en el negocio inmobiliario y les ha pasado factura. Pero estos podían permitírselo, porque tenían base para proveer la suspensión de pago.

El Banco Popular, no. Se metió de lleno y de forma acelerada y ahí es donde Luis Valls tiene algo de culpa. El Banco Popular, como sabe, es una entidad del Opus Dei, o mejor dicho, es producto del matrimonio de Luis Valls con el Opus Dei, en el que mandaba el primero, pero que no tenía sentido sin el segundo, y por eso Valls no hace nada que pueda disgustar al segundo. La obsesión de Valls era mantener la independencia del banco como fuera, cumpliendo así con el objetivo de la Obra de Dios. A los accionistas de cualquier otro banco les da igual que venga una opa, al contrario, pero en este banco no.

Entonces, para dificultar las posibles opas, trató de que el banco creciera rápidamente y la mejor fórmula que se le ocurrió fue con el ladrillo. Pero, ¡claro!, entraron en el peor momento de la crisis económica y cuando se pinchaba la burbuja inmobiliaria. Entonces, respondiendo a su pregunta de antes: ¡claro que tuvo que ver la crisis! Luis Valls fallece en 2006 y la crisis comienza a incubarse en el 2007, así que imagínese”.

“Tampoco podemos decir que toda la culpa la tiene él, porque es verdad que le toca capear con una crisis de una década, pero sí es cierto que lejos de aminorar, agudiza e incrementa la entrada del banco en el sector inmobiliario. Fíjese que si Luis Valls no hubiera estado enfermo, seguro que hubiera controlado el proceso, pero es que Ángel Ron no lo hizo.

Se lanzó de cabeza, y eso, además, cuando el banco ya estaba mal. Trató de disimularlo en una huida hacia delante donde, en lugar de hacer como hicieron otros bancos, y tratar de ir provisionando los fallos, recogió todo lo que los demás no querían y se quedó con los desechos inmobiliarios, cometiendo, además, errores de manual. Es más, sacó pecho para demostrar que no tenía ningún problema. No se benefició de las ayudas del Estado que recibieron otros bancos, como el Sabadell o el BBVA, por quedarse con bancos en dificultades.

Uno de sus grandes errores fue precisamente comprar el Banco Pastor, que estaba en quiebra, sin beneficiarse de las ventajas del Estado. Mire, entre los dos grandes errores de Ron, a mi juicio, yo señalaría la compra del Banco Pastor, y el no meter toda la basura inmobiliaria que tenía en el banco malo, en la Sareb, organismo creado para eso. Su filosofía era que no necesitaban ayuda porque les iba estupendamente.

Lo que era un engaño, y cuando tu maquillas las cuentas, como hizo Ron, estás haciendo un fraude, porque estás vendiendo un producto sin dar la información debida de lo que están comprando los accionistas. Por eso digo que no es que fuera una mala decisión, sino que, en este caso, el maquillaje representó un fraude”.

 

-¿Y nadie se dio cuenta de esto? Había un Consejo de Administración, accionistas, no sé, ¿nadie le dijo que por ahí no debía seguir, que iban en caída libre?

“Pues no. Esa es la pregunta pertinente que hay que hacer. ¿A este señor nadie lo controlaba? ¿Era un monarca absoluto? Y es que en España hay un problema que tienen todas las grandes empresas, que es un Consejo de Administración que no cumple su función de control y de aconsejar al presidente para evitar errores. El del Popular era un Consejo anestesiado completamente. Muy mal acostumbrado por Luis Valls, por otra parte, porque lo que decía él era la palabra de Dios. Fíjese cómo era el asunto que, hasta el último momento, los consejeros estuvieron con Ángel Ron. Y si a este lo cesan es porque el Banco de España interviene por las presiones e insistencia del grupo mexicano liderado por Antonio del Valle”.

-¿Qué papel desempeña en toda la operación y caída del Popular Antonio del Valle?

“Fundamental. Este empresario, de ascendencia española, había comprado el 5% de la entidad y lo que quería era colocarse como el máximo accionista del Banco. De hecho, en una de las últimas ampliaciones de capital que tuvo lugar, creo recordar, en mayo de 2016, pretendió quedarse con el banco diciéndole a Ángel Ron que de los 2.500 millones de la ampliación de capital, le diera 1.000 millones por el procedimiento de inversión preferente. Ron le dijo que ni hablar. Que si quería más acciones que lo hiciera como cualquier otro accionista, pero que no le iba a reservar 1.000 millones.

Es una conversación interesante que publico en el libro y que merece la pena leer, sobre todo, para tener una idea del personaje. A Del Valle no le gustó la respuesta de Ángel Ron, y entonces lo amenazó con ponerle en contra a toda la prensa y a los mercados y accionistas. Una práctica que ya había usado en México.

A partir de ahí empieza una lucha entre ambos con informaciones que hablan de que el banco está peor de lo que está, que generan una gran inestabilidad y un descenso del valor de las acciones.

Además, este hombre cuenta con un apoyo clave dentro del Consejo de Administración del banco, que es el de Reyes Calderón, que ocupaba un puesto importante: el de consejera coordinadora; en teoría, una consejera independiente que puede ir al Banco de España y decir que intervenga sin que el Consejo y el presidente lo digan. Y así fue. Y se propuso a Emilio Saracho, que, por otra parte, era muy amigo del ministro Luis de Guindos”.

“Cuando llega a la entidad, plantea dos posibilidades para encauzar la situación. O bien una ampliación de capital o una operación conformativa, que es como se denomina a la fusión con otro banco. Y está claro que optaba por la segunda. Lo que quería el mexicano era fusionar al Popular con el Banco Sabadell, que son más o menos de la misma dimensión, y nombrar a Saracho para manejar el banco, pero sin ser presidente, a través de una persona de su absoluta confianza”.

-Al final no fue el Sabadell, sino el Santander, el que compró el banco por un euro. ¿Fue un negocio redondo?

“No tanto. Se ha especulado mucho si, desde el principio, Emilio Saracho lo había montado todo para dárselo al Santander, ya que había sido directivo del banco y tenía muy buena relación con Ana Botín, pero no es cierto. De hecho, el tiempo que estuvo allí no acabó muy bien. Por otro lado, no ha salido muy bien parado de la operación, porque él no ha sacado ningún beneficio de la misma, al contrario, está muy enfadado porque en la última fase había hecho algunos nombramientos de altos directivos con un contrato de un año pasara lo que pasara.

En cambio, el Santander no ha respetado estos acuerdos. Es verdad que cuando las cosas se precipitan y el banco está en caída libre, no porque no fuera viable, sino porque tenía problemas de liquidez no de solvencia, el ministro, Luis de Guindos, no tiene el valor de acudir al Banco de España, que está para eso, y decir que hay un problema de liquidez y ayudarle”.

-Había que evitar el rescate a toda costa.

“Bastante habían tenido ya con Bankia, supongo. Así que optó por quitarse el muerto de encima y que lo resolviera Bruselas. Al banco se le hizo una autopsia en vivo y se le remató”.

-¿Qué papel desempeñó el Santander en todo esto?

“Cuando Saracho llega a la conclusión de que no puede salvar el banco y opta por venderlo hace una oferta abierta al BBVA, Santander, La Caixa, Bankia… y el Santander no va a esa oferta porque no le salen las cuentas. Es cierto que sí estuvo observando por si el BBVA hacía una oferta, ya que en ese caso el banco podía acercarse al Santander, pero, finalmente, Francisco González, que llegó a valorar el banco en 4.500 millones, no hizo la oferta y el Santander se lo quedó”.

-¿Hubo información privilegiada? Varias entidades y Gobiernos regionales sacaran su dinero. Concretamente, el Gobierno canario retiró más de 600 millones.

“Hombre, claro, y contribuyó a la caida del banco, como también lo hicieron la Seguridad Social, Lotería Nacional, otros Gobiernos regionales y ayuntamientos. Fue descarado. Y, evidentemente, contribuyó a la caída del banco, por la pérdida de liquidez, y a que sus acciones se devaluaran”.

-¿De dónde vino la filtración?

“Esa filtración solo pudo salir del Gobierno central, concretamente de Luis de Guindos. ¿Quién da la orden a la Seguridad Social para que saque el dinero? Porque si estas entidades perdían sus fondos y el banco quebraba, solo recuperarían 100 millones del Fondo de Garantías. ¿Se imagina?”.

-¿Y qué fue del mexicano?

“Pues se quedó sin nada. No le resultó bien la jugada. Quiso que las acciones bajaran tanto que al final no valían nada”.

ALD/ElEspañol

 

10/01/2018