El billete de 1 000 francos suizos, el de mayor valor a nivel mundial, tiene un éxito fulgurante. Pero el Gobierno helvético quiere eliminar el periodo de intercambio que existe entre los billetes nuevos y los antiguos. La propuesta indigna a la izquierda y a organizaciones, como Transparencia Internacional, que condenan la corrupción.

Actualmente, el Banco Nacional Suizo (BNS) acepta el intercambio de billetes viejos por sus nuevas versiones durante un periodo 20 años después de haber sido retirados de circulación. Esta práctica tiene lugar porque Suiza acostumbra emitir nuevas series de cada denominación cada 15 o 20 años. Sin embargo, va a contracorriente de lo que sucede en la mayoría de los países industrializados, cuyos billetes tienen una validez permanente. Y esta idea está inspirando al Gobierno suizo.

En agosto pasado, el Ejecutivo federal presentó un proyecto en este sentido que modifica la Ley Federal de la Unidad Monetaria y los Medios de PagoEnlace externo. Propone que todos los billetes emitidos entre 1976 y 1979, entre ellos el célebre billete de 1 000 francos (con hormigas en su diseño) y series posteriores, ya no tengan un plazo límite para ser intercambiados.

La propuesta ha sido bien acogida por la derecha durante la fase de consulta que concluyó hace unos días. La Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora) y el Partido Liberal Radical (PLR, derecha) consideran insostenible que los billetes suizos pierdan su valor tras 20 años de servicio.
Moneda de elección” para los criminales

La izquierda, en cambio, rechaza el proyecto defendido por el ministro de Finanzas, Ueli Maurer (UDC). El Partido Socialista (PS) estima que, con este cambio, aumentaría el atractivo de los billetes de 1 000 francos. Una situación que beneficia a los ahorradores, pero también a quienes realizan actividades ilícitas como fraude fiscal, blanqueo de dinero y financiación del terrorismo.

Debido a que se multiplicaron las solicitudes para eliminar la existencia de billetes con un valor equivalente a 10 000 dólares, Singapur cesó su producción en 2014. Esto convirtió el billete de 1 000 francos suizos en el que mayor valor tiene a nivel mundial. Y el Banco Central Europeo (BCE) sigue la línea del singapurense. Recientemente anunció que dejará de emitir billetes de 500 euros a partir de 2018, justamente porque distintas instancias europeas lo consideran la “moneda de elección” de los delincuentes.

La tendencia que sigue el mundo y la posibilidad de que la validez de los billetes ya no tenga fecha de expiración en territorio helvético inquieta seriamente a Transparencia Internacional (TI) Suiza. “A nuestro juicio, es un exhorto a las actividades ilícitas como la corrupción y la evasión fiscal, así como al almacenamiento de fondos del crimen organizado”, escribió TI al fijar su posiciónEnlace externo sobre el tema.
Billetes muy demandados

Los billetes de 1 000 francos gozan de una gran popularidad en Suiza. De los 72 000 millones de francos que circulaban (billetes y monedas) en 2016, alrededor del 62% se denominan en billetes de 1 000. Por ello Transparencia Internacional juzga que lo mejor sería dejar de imprimir estos billetes.
billetes de francos suizos en circulación más populares según su denominación

El famoso billete de color violeta no solo tiene adeptos en Suiza. “La utilización de dinero en efectivo tiene la ventaja de no dejar ningún rastro. Las personas u organizaciones en el extranjero pueden también usar billetes suizos como valor de intercambio, resguardándolos así de la supervisión del fisco o de autoridades de persecución penal”, denuncia la organización que lucha contra la corrupción.

No está claro que el Gobierno suizo tenga intención de escuchar esta advertencia. La mayoría de sus miembros pertenecen a la UDC y el PLR y es previsible que en breve confirmen su apoyo a la iniciativa para que jamás estos billetes jamás pierdan su valor.

ALD/swissinfo

 

07/12/2017